15 sept. 2011

Secuencia Fibonacci para las energías solares


Un niño de 13 años revoluciona el panorama de las energías solares, tras mirar en una excursión a la copa de los arboles y observar que las hojas llevan un patrón de colocación. Aunque su experimento no es ninguna novedad (existen numeros estudios sobre aprovechamiento energético con el patron de Fibonacci) dentro de los estudios de las energías renovables es curioso ver como un niño puede dar un impulso a todas esas ideas olvidadas en el tintero. 


El siguiente paso era probar su teoría. Dwyer construyó un pequeño árbol de PVC siguiendo el patrón de un roble con pequeños paneles solares en lugar de hojas. Junto a él colocó una célula solar convencional. Dejó ambos a la solana y… ¡Eureka!, su invento lograba un rendimiento un 50% superior al del panel plano. “La distribución de las ramas minimiza el tiempo de sombra al que se exponen las hojas y son capaces de captar luz incluso cuando el sol está a punto de ocultarse”, explica el inventor.


Este niño no ganara el premio Nobel de las ciencias, pero posiblemente tiene su mérito intentar todas las ideas que se pasan por la cabeza, aunque sean con fallos (de los que siempre se aprende) ya que según cuentan nuestros amigos de Amazings.
Pues resulta que el chico midió lo que se llama tensión en circuito abierto.  Tomó un voltímetro y midió la “caída del agua” V. El problema es que la potencia obtenida es igual a P=I*V.  La disposición de Fibonacci puede que de un mayor valor de V, pero la energía obtenida es proporcional a I, que a su vez depende de la intensidad de la luz que llega a la placa solar. Tampoco sabía que la tensión V de un panel solar es prácticamente constante e independiente de I, y está escogida de forma que la potencia generada sea máxima.


Vía: Amazings (El correcto experimento fallido de Aidan Dwyer)
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